Carlos Alberto Solari era el dueño de las palabras, un artesano de las letras que las podía manejar a su antojo. Ahora a pesar de ese superpoder, nunca logró encontrar los adjetivos, los verbos, los sustantivos para explicar por qué llegó a generar un vínculo tan profundo con una porción tan importante de la población Argentina.
En el 2004 Nicolás Miguelez junto a Oscar Jalil se sentaron a charlar con el Indio en su casa. La nota fue publicada en Los Inrockuptibles en el número 86 de la revista en diciembre del año en el que el Mister presentó en sociedad a los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, con ese primer disco llamado el Tesoro de los Inocentes.
En un momento de la conversación el cantante dijo: “Nunca se sabe por qué la gente lo quiere a uno. Eso lo aprendí del Tata Floreal Ruiz, el cantante de tangos. El tipo no tenía una gran voz, pero cuando cantaba esas melodías porteñas era como si se las estuviera cantando a las veredas… Y él decía que no entendía por qué la gente lo quería. Modestamente, a mí me pasa lo mismo”.
En algunas otras entrevistas también comentó que no sabía por qué se generaba lo que generó. El viernes 5 el Mister abandonó este mundo y durante el fin de semana a través de la televisión y de las redes sociales, cientos de personas explicaron desde su lugar por qué él fue lo que fue en el medio de ese mar de tristeza que solo se podía navegar en multitud.
A continuación van algunos testimonios que fueron editados como para que se puedan leer mejor, pero no tienen ninguna modificación en la intención de lo que quisieron expresar.
Un flaco de unos cuarenta y pico, se fue el viernes a Plaza de Mayo y frente al mic de C5N dijo: “yo soy albañil, vengo de Chingolo, me encontré con esta noticia y me esta llorando el alma desde temprano. Para nosotros los humildes, este tipo nos dio el cariño que no nos da mucha gente, ni los patrones, ni la sociedad, ni los gobiernos. Nosotros recibimos cariño desde donde podemos. El primer cassette que yo escuche de los redondos fue a mis 13 años y me dio una forma de pensar, de luchar por lo que tenemos, entonces hoy es un día muy triste para nosotros. Muchos no nos van a entender y nos van a tratar de locos, esos locos borrachos que van a llorar un tipo millonario. El indio fue juzgado por millones de cosas, pero a nosotros nos hizo feliz.”
Una mujer entre los 20 y los 30 años, súper conmovida esperaba en la fila para entrar a la capilla ardiente y ante la consulta de Sergio Rodriguez ella dijo: “se fue el papa de los desangelados, de los marginados, un hombre que nos educó a todos (suspira) tengo mucha gente que hoy no pudo estar acá y vengo en representación de ellos también” .
Un tipo de 51 años, laburante, sostenía una lata de brahma en la mano y con evidentes muestras de haber clavado varias antes, dijo frente a la cámara de TN en Villa Domínico: “Milei nunca vas a ser remera como el Indio o como Maradona. Jamás vas a ser remera. Nunca en la vida vas a ser remera. El Indio nos activaba, nos llenaba de energía cuando eramos pibes. Hoy nos llena de energía. Únicamente el Indio Solari nos llenaba de energía a todos. Íbamos bajoneados a ver a los Redondos o al Indio y cuando salíamos de ahí ya teníamos pilas para llegar al próximo recital para la próxima misa. Él fue el que salvó a muchas generaciones. Muchos de nosotros, somos amigos y seguimos siendo amigos gracias al Indio y sabes que, yo creo, creo que la envidia y la mierda que hoy nos tiran en contra es porque ellos no pueden generar esto. No lo van a generar nunca más en la vida”.
Una señora pelo canoso, cortito, con una remera roja, más cerca de los 90 años que los 80, dijo ante el mic de hispa: “abro los ojos en mi casa y decía murió el Indio. ¿Sabes qué me salió en ese momento? Que ya me podía morir en paz, porque ya se fue el Indio primero que yo y sé que lo voy a encontrar”.
Agustina de Paraná, estaba sentada sola en el cordón de la vereda en Villa Domínico con un termo, un mate, y una bandera Argentina que tenía escrito gracias Indio en letras rojas. Ella le dijo a un mic de a24: “el Indio es mucho, pero es el Dios de los Rotos me parece a mi. No a todos los atraviesa, muchos quieren que los atraviese y no pueden. Todos los que estamos acá tenemos algo en común y es que estamos rotos un poco y sentimos que el Indio nos escribió y nos habló a cada uno de nosotros, los chorros, drogadictos, suicidas o apaleados, no importa. Fue una música y una banda que yo siempre tuve de fondo y que me caló y entró cuando me rompí. Se me hizo una grieta y lo único que tenía más abajo del fondo de donde estaba era la muerte y la muerte me dio dos veces un beso en la frente. Cuando me tire y repose, las letras del Indio que sonaban de fondo empezaron a tener sentido para mi y la lealtad de estar acá es un momento muy justo para todos porque esto nos obliga a organizarnos a estar juntos. Cuando sentimos que perdemos, que perdemos y qué perdemos, ocurre esto que nadie quiere pero se hace eterno. Este es el último baile con el Indio cerca, pero vamos a seguir”.
Marcelo, es nacido y criado en Remedios de Escalada, pero ahora vive en Moreno. Con su campera de Boca, su pelo largo atado, sus canas y con pucho en la mano derecha se acercó al movilero de TN y dijo: “vine aquí porque me moviliza el sentimiento popular, la enseñanza que nos dejó el Indio. La primera vez que lo vi fue el 23 de octubre de 1985 en Cemento. Tengo casi 60 años y me acompañó en los momentos más difíciles de mi vida, con su letra, con su palabra, con sus consejos. Vengo a despedir a un amigo, aunque no lo conocí, no tuve la posibilidad de conocerlo, pero no importa me dejó su legado, me dejó una enseñanza enorme que marco mi infancia mi adolescencia, mi adultez y hoy está marcando mi vejez. Él nos trató como amigos, y quiero agradecer el respeto de la familia para con todos los ricoteros. Me emociona (se quiebra) y estoy feliz dentro de todo el dolor y todo el llanto que uno puede tener. Estoy feliz, el pueblo en la calle y esto es lo que nos tiene que hacer crecer como pueblo, como nación y también tiene que hacer crecer también a los gobernantes. Te voy a aclarar algo más, mucho tiempo de mi vida estuve enojado con canal 13 con TN por haber criticado a Néstor, a Cristina y al peronismo, pero sabes que? yo compre una goma gigante para borrar mi grieta para con todos lo que no piensan igual que yo me entendes, entonces empecemos a crecer como sociedad como país como patria dejemos la grieta de lado, cada uno piensa como quiere o como puede. Construyamos una patria grande como decía el general San Martín. Te quiero mucho, un beso para todos. Aguante la Argentina carajo” dijo este hombre que le dio un beso y abrazo al movilero que también se emocionó.
En lugar cerca del Polideportivo José María Gatica, un muchacho con un gorro tipo boina, un ramo de flores en la mano, cerca de los 50 años le dice al móvil de AR12: “se muere la poesía, se muere el arte, se muere una de las mentes más brillantes que tuvo esta generación, tenemos que estar agradecidos de haber compartido tiempo con él, pero va a dejar un vació enorme. Se va alguien que le podía hablar a la gente, uno se sentía interpelado por lo que decía. Él representa esto también, representa el juntarse, en un momento en que la sociedad busca el individualismo, él sigue representando el juntarse, con el hermano, con el de al lado, independientemente del color que tenga cada uno, abrazarse, consolarse, sentirse parte de una comunidad, vamos a extrañarlo un montón”.
Muchacho de pelo largo, negro, casi cincuenta, con la voz quebrada, las lagrimas a punto de caer le dijo al mic de TN: “para los que nunca tuvimos nada, los Redondos fue la primera vez que pudimos ser parte de algo, y eso es muy importante. Toda la gente que nunca tuvo nada, él fue la voz de todos nosotros y por eso estamos acá. El pueblo a veces sale, y está acá. A veces esto no se puede explicar”.
En el documental Tsunami que produjo Vorterix y que se publicó en el 2017, Carlos dijo: “Yo no sé porque soy el Indio Solari”. Y tal vez es cierto que no lo tuviera tan en claro como para decirlo, pero sin duda que se fue con indicios fuertes como para meditar un argumento sólido en el más allá.