Este sábado los chilenos de Candelabro, la nueva gran cosa de la música latinomericana, se subieron al escenario principal de Lollapalooza Chile y transmitieron el mensaje que su público esperaba. Dieron un show calificado por los medios como “intenso” que bajó la línea política que ya se percibió en “Deseo, carne y voluntad”, el aclamado álbum que editaron el año pasado. Tanto en Chile como en Argentina algunas publicaciones hablan de un momento puntual del recital al que reaccionaron ofendidos con una palabra que hoy habla más del que la utiliza que de quienes son juzgados: “polémica”.
Candelabro le dedicó una canción en particular a su flamante presidente José Antonio Kast. “Esta va para él y sus amiguitos”, dijo el cantante y guitarrista Matías Ávila al introducir su versión de “Ultraderecha” de Los Prisioneros. En las pantallas pasaron Kast, el premier israelí Benjamin Netanyahu, el presidente argentino Javier Milei, el presidente de USA, Donald Trump y el excarabinero Claudio Crespo. Cada uno con una esvástica en su frente.
El video proyectado también incluyó la imagen del ex carabinero Claudio Crespo, vinculado al caso del fotógrafo Gustavo Gatica, quien perdió la visión tras recibir disparos con balas de goma durante las protestas del estallido social en Chile en 2019. La secuencia concluyó con la frase “Ultra Derecha” en letras rojas sobre la pantalla.
Felipe Retamal, cronista de La Tercera, concluyó su cobertura del show mirando la presentación en perspectiva, sin puntualizar en ese episodio en particular: “Candelabro demostró con su presentación que calza con total comodidad su nuevo estatus en el rock chileno, merced a un buen trabajo musical, una trabajada puesta en escena, la competencia de sus músicos y si repertorio profundamente chileno. Hágase su voluntad”.
Los mismos músicos de Candelabro contaron cómo vivieron ese momento del recital, en ese escenario en particular, y dieron detalles sobre la grabación de canciones de Los Prisioneros, que para ellos fueron, son y serán una de sus bandas chilnas favoritas.
En oposición a ello, medios tanto chilenos como argentinos hicieron foco en la “polémica” por esa sola canción, ese fragmento del recital que incluso algunos, como el diario Perfil, calificaron como “escándalo”. Y lo van a seguir haciendo en los próximos días.
El propio diario La Tercera se vio forzado a plantear este debate inexistente. Entrevistaron al productor principal del evento, Sebastián de la Barra, quien con una dosis de sentido común contestó: “Mi opinión siempre ha sido que los artistas tienen libertad de expresión. Lollapalooza es un festival que jamás va a coartar esta libertad a un artista. Aquí estamos para recibir todo tipo de artistas, todo tipo de manifestaciones culturales, pensamientos y son artistas que son libres de expresar lo que cada uno quiera expresar, ¿no? Tom Morello, ellos (Candelabro) o el que sea, temas medioambientales también. Han habido bandas del pasado con bandas como Portugal the Man. En fin, yo creo que Lollapalooza tiene que ser un festival abierto a que las bandas se expresen en un mundo que está con un montón de situaciones a nivel global que creo que vale la pena observar, y que cada artista -insisto- se manifieste libremente”.

La canción de la “polémica”, escrita por Jorge González, dice así:
Para vivir en la miseria, ¡libertad!
Para morir en la cárcel por deudas, ¡libertad!
Para torturar al esclavo, ¡libertad!
Para proteger al millonario, ¡libertad!
Para globalizar el hambre, ¡libertad!
Para dejar hecho mierda el planeta, ¡libertad!
Defensores del derecho a estafarte
La verdad no ofende.