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Lula Bertoldi: “La batalla es que en mi casa y en mi escenario este gobierno no se va a meter”

Lula Bertoldi se baja de un auto, camina rápido y toca el timbre número 2 del edificio en donde la espera Suena para charlar un rato entre mates. Hay ganas de conversar sobre diferentes cuestiones, y si hay algo que hace mucho Lula por estos días es organizarse lo mejor posible para no perder oportunidades y repasar amistades que les dejaron casi veinte años de Eruca Sativa. Hay media hora, veintinueve minutos mejor dicho, para sentarse a hablar. Un plato con caseritos de una tradicional panadería neuquina, una perra peluda de 25 kilos asustada por el viento patagónico que se le tira encima cada vez que la persiana se estruja.  Pasan muchas cosas describibles, posibles letras de canciones que se amontonan, pero no hay tanto tiempo. Ni siquiera para escribir una buena introducción para esta entrevista que por la insolencia del reportero se parecerá luego de publicada a una radio abierta. 

Es lo que hay. Hoy. Ya mismo. Hablamos sobre el álbum “A Tres Días de la Tierra” de Eruca Sativa, su música cruda y sus letras urgentes que denotan una asfixia permanente, un nudo en la garganta por derechos e identidades desechadas, por cascotes que atraviesan las calles en tiempos en los que nos quieren hacer marchar por la vereda, por chorros de agua de alta presión como respuesta oficial a los reclamos de los colectivos y colectivas. Hablamos de La Revuelta y la fuerza de las organizaciones que en medio de este tsunami libertario se hacen el tiempo para sentarse a convocar artistas para discutir ideas. Ahora faltan veintiocho minutos. Hablamos del gobierno empresarista y sus latigazos. Un mate para allá, un caserito para acá. Tres, dos, uno. Rec.

_Podría decirse que su último álbum es un disco de época que plasma lo que sucede en el país, un poco recordando lo que ocurrió con algunos discos que en los noventas irrumpieron con un mensaje de denuncia sobre lo que sucedió en el menemismo. Podemos enumerar a artistas como Attaque 77, Hermética, León Gieco y un largo etcétera, cada uno con su impronta.. pero más allá de las letras, ¿cómo concibieron el sonido de este disco? ¿Hubo alguna referencia externa y tal vez de otros tiempos para conseguir ese sonido tan crudo?

— El disco nace en las zapadas de la banda. Nos juntábamos a ensayar y a componer. Fue un disco “full trío” y fue lo que nos salió sin referencias externas. “A ver, sigamos con este riff. Y ahora metamos una estrofa”… Y por ahí yo me animaba y cantaba alguna melodía, Brenda me ayudaba con algún estribillo. Así es como se gestó y se grabó. Es un disco muy crudo, muy de sala. Y ese proceso duró bastante, cinco años. Hubo temas que venían de antes, de zapadas de la Pandemia, en donde nos habíamos podido juntar un par de veces. Fueron distintos momentos en esos cinco años, eso es el alma del disco, y después decidimos grabarlo así, crudo, para que se rescate ese espíritu de la banda tocando en la sala. Está grabado en vivo, como si estuviéramos ensayando pero en un estudio gigante y en una toma. Un, dos, tres y estamos los tres tocando en vivo. Y por otro lado es un disco cero cerebral. No solemos hablar previamente sobre qué vamos a contar. Lo contamos y listo. ¿Hablaremos de la cuestión política? No, lo vamos a decir porque estamos re calientes. Entonces, lo vamos a escribir. Y así salió un tema como “Contra nosotros”, que es un tema re picante que dice: “Es hoy acá contra nosotros. Parece cine, pero no”. Esa es una de las canciones, por ahí, más literales de lo que pasó. 

_ Desde “Seremos Primavera” ustedes se pusieron más literales con su mensaje…

—  Es así, pero para nosotros siempre fue natural hablar de cosas que nos inquietan. En el primer disco, está “Para que sigamos siendo”, que es un tema dedicado a Abuelas y Madres, y a todas las agrupaciones que buscan a sus familiares desaparecidos y a todo lo que vivimos como argentinos. Lo que pasa es que en “Seremos Primavera” nos agarró la urgencia de decir las cosas. Digámoslo todo, digámoslo fuerte y claro, porque no hay más oportunidades. En ese momento estaba candente la lucha por el aborto legal y toda esa ola feminista nueva de renovación, de pibas en las calles. Para nosotros fue muy fuerte ese momento. Entonces necesitábamos ese disco combativo desde las letras, porque es un disco muy tranqui. No es un disco como “A Tres Días de la Tierra”, que es más palo y a la bolsa. Es cierto que hubo una bisagra ahí. Por otro lado, hablando del sonido, de “Seremos Primavera” a este disco sí hay un mundo de diferencia porque “Seremos Primavera” se concibió como un disco experimental de Eruca. Experimento en el sentido de:  “Che, a ver qué pasa si a Eruca le sacamos todos los elementos que hacen que sea Eruca: el riff, la distorsión, el power trio”. Y metimos piano, metimos coros, metimos esto, metimos cualquier cosa que no fuera Eruca, como un experimento artístico. Como decir, “Bueno… ¿qué nos queda si no tenemos todo eso?” Quedan las canciones. Bueno, hagamos estas canciones. Hagamos buenas canciones. Juguemos.

¿Qué le hubiéramos dicho a la Negra Sosa cuando hizo “Cantora”? Que lo hizo con Fito, con Cerati, con Charly. Me parece espectacular. ¿Qué vamos a criticar ahí? Si es todo una expresión artística de búsqueda, de ingenuidad.

_ ¿Qué sentís sobre este momento político de Argentina?

— Hace unos días en Buenos Aires nos hicieron una nota y para la entrevistadora el elemento común en todo el disco era la violencia o la observación sobre la violencia. Ahí caí en que es un disco que habla observando y criticando la violencia como moneda de cambio. Me parece que estamos en tiempos donde la violencia está muy presente en los vínculos.

_ De hecho desde el inicio, “A Tres Días de la Tierra” empieza así, abarcando esa temática, tal vez desde la violencia doméstica, intrafamiliar…

— Sí, el primer tema, que es “Eso no es amor” dice: “Cuidado, la violencia vendrá sonriendo”. Es como plantear un escenario donde la violencia está a la orden del día. Está entre nosotros. Como una bajada del Gobierno, ¿no?  Está avalado dirigirnos entre nosotros con violencia. Y es muy fuerte eso. Ni hablar que estamos en guerra otra vez, en guerra mundial. Entonces, en todo el disco hay distintos análisis de cosas que son violentas. La violencia está como un elemento, como un actor principal dentro de nuestras vidas como ciudadanos argentinos, humanos, y como personas que se relacionan con vínculos amorosos, familiares, como decís vos.

_ No quiero ser autorreferencial, pero voy a caer en eso lamentablemente. Recuerdo que tuve una charla el 24 de marzo del año pasado, mientras marchamos con un colega periodista por la Avenida Argentina y hablábamos sobre este tema. Si bien se percibe un retroceso en cuanto a los derechos colectivos, también vemos en nuestros entornos familiares situaciones de violencia y disputas constantes que nos desgastan. Convivimos con una violencia que para estas nuevas generaciones es inédita. Y no solo falta la ayuda del Estado mismo, sino que nos preguntamos “¿Qué tipo de ayuda necesitamos?”, porque por momentos siento que necesitamos varios psicólogos por familia intentando calmar nuestras ansiedades y nuestra violencia…

— Sí, es difícil y creo que es medio como el chiste de todo esto, la conclusión: que no te entre la violencia a tu casa. Tiene que quedarse afuera. A mí me pasa mucho también con esta gestión, con la cual no estoy de acuerdo en absolutamente nada, y hemos tenido gestiones difíciles y con las que no he estado de acuerdo, pero así tan brutalmente nunca jamás me ha pasado una cosa así. Siento que no les quiero dar ni siquiera el poder de que entren en mi casa. Y ese poder es un poder muy grande. Cuando esa gente, con su discurso, con su forma, con la agenda del día, la agenda que te imponen, entra a tu casa, ganaron la batalla. Entonces yo creo que esa es la batalla que no tienen que ganar. Después decimos, la batalla es cultural, la batalla es esto. La batalla es que en mi casa y en mi escenario este Gobierno no se va a meter. Yo voy a seguir dando mi show, voy a decir lo que pienso, lo voy a hacer de la forma que yo considere. Esa libertad todavía la tengo y la voy a hacer valer. Y también es un gran poder no dejar que la violencia entre en tu vida, porque nosotros no vamos a ser violentos arriba de un escenario para combatir la violencia. El disco también lo dice mucho, ¿no? “Si estamos todos juntos no puede haber error”, dice en un tema. Y apela el disco en muchos momentos a que nos quieren separados. Y en “No pasarán”, dice eso. “¿Ves? Nos quieren separados, pero no somos parte de lo mismo. Por aquí no pasarán”.


_ ¿Qué opinás sobre las nuevas voces como la de Milo J o Cazzu que se involucran con el folklore, con el tango, con las raíces de la música popular?

_ Yo creo que es algo enriquecedor. No quiero comparar, obviamente, a Milo J con nadie; pero Piazzolla era un tipo que se animó a trascender una barrera y lo criticaron. No es que estoy comparando a Milo con Piazzolla, pero me parece que el gran desafío es innovar. Y si estamos en géneros estancos en donde cada uno no se conecta con el otro, me parece que estamos en retroceso. No puedo pretender que los músicos no se manejen con el lenguaje de la música con naturalidad porque eso sería ridículo.

_ Para mirarlo desde un lugar positivo ¿qué te encontraste vos cada vez que te involucras con el folklore? Giraste con “La Bruja” Salguero, por ejemplo… ¿Qué es lo positivo que encontrás en eso y que notás justamente que es enriquecedor? 

— Primero que si estás en un género, por lo menos a mí me pasa cuando estoy en el folklore, que tengo que aprender de nuevo un montón de cosas, de códigos,de formas de cantar, de formas de interpretar, de rítmicas, de subdivisiones. Es como salirte un poco de tu zona de confort, que sería el rock para mí, e irte para otro lado a aprender. Y después, al revés. También es como, “Uy, ¿qué aporte le puedo hacer yo desde mi mirada al género, o a una composición, o a una canción, o a una interpretación?” Porque yo tengo una mirada que viene de otro lado. Entonces yo creo que hay una situación de ganancia de los dos lados. Del lado del aporte que hace el artista hacia el género, y del lado del género que le hace el aporte al artista. ¿Qué gana el artista jugándose ahí a meter las patas en el barro un rato? Es como, bueno, un juego. 

_ Y si no lo jugamos no podemos llegar a ninguna de estas conclusiones

— No, y además, volviendo a lo de Milo J, me parece alucinante que un artista tan joven…Todos mis respetos a los artistas urbanos… Bueno, Cazu también lo hizo, ¿verdad? con “Latinaje”, que es un discazo hermoso. Es esta mirada renovada de algo que… son nuestras raíces, ¿no? El folklore y los sonidos que venimos trayéndonos. ¿Qué le hubiéramos dicho a la Negra Sosa cuando hizo “Cantora”? Que lo hizo con Fito, con Cerati, con Charly. Me parece espectacular. ¿Qué vamos a criticar ahí? Si es todo una expresión artística de búsqueda, de ingenuidad. “Ay, a ver qué pasa si mezclo esto con esto”. Me parece que es la base también de crear cosas nuevas. Entonces, por eso jamás me parecería que está bueno criticarlo, porque al contrario me parece que es re necesario que sucedan esas cosas. 

_ En minutos vas a estar en otro escenario, que es diferente, pero al mismo tiempo no es tan diferente, porque las compañeras de La Revuelta te invitaron a participar de una actividad especial en Neuquén en donde van a compartir miradas sobre la realidad. En ese sentido… ¿Qué es lo que, de alguna forma, te enriquece a vos de este tipo de experiencias? 

— Me parece re importante. Intento juntarme con las colectivas de cada lugar donde voy.. Les invitamos a los shows muchas veces. Bueno, acá en Neuquén hemos ido ya, y vos lo sabés, hemos ido a Zanon, hemos grabado en Zanon, nos hemos juntado con los compañeros. Cuando fuimos a Epuyén, al principio del año pasado, a hacer toda una movida por los incendios, nos fuimos a Mallín Ahogado a visitar a los vecinos, a conocer toda la zona que estaba quemada, que se había quemado un dispensario. Allí nos contaban el tema de la gentrificación. Y te volvés cambiado. Yo vuelvo de los viajes con todo el corazón dado vuelta porque no podemos vivir en un pedo mental y una burbuja en Buenos Aires pensando que sí, hay problemas. Bueno… quedate un día más, anda a ver qué pasa, encontrate con la gente. No para darle ninguna solución y ninguna respuesta. Sencillamente porque es importante vehiculizar cosas, que se mueven energías, que se digan cosas. Capaz que alguien dice algo muy groso y yo la escucho, y alguien me motiva y vamos y buscamos una solución. Aparece esto, yo digo algo y alguien se va de ahí pensando. Entonces de eso se trata de juntarse. Es como una lluvia de ideas, pensar en cómo podemos salir todos juntos de esta situación. Y no es que yo venga a traer ninguna solución ni ninguna palabra mágica. Vengo a charlar con las personas, como ahora que nos podemos juntar a tomar un mate y decir “che, boludo, qué mal que está todo, ¿qué hacemos?”.

Foto: La Revuelta

_ No pretendo que seas condescendiente con esta respuesta, pero me interesaría saber qué significa Neuquén para Eruca Sativa, como pueden significar otras ciudades de la Argentina. Y me interesa porque hablamos de una banda que no es porteña en su origen, pero que hoy está asentada en Buenos Aires.

— Neuquén tiene cosas increíbles. Desde la primera vez que venimos, como te cuento siempre, a la cerámica Zanon vamos, las compañías textiles también se acercan, la otra vez estuvieron unas cultruneras que vinieron a tocar con Eruca. Bueno, Flor Olatte también estuvo tocando con nosotras. Siempre nos gusta relacionarnos mucho con músicos, músicas, gente que está haciendo cosas y que necesita posiblemente un micrófono. Ni siquiera es que nosotros damos el mensaje, el mensaje lo dan las personas que vienen a nuestro escenario y lo dicen. Y en Neuquén se juntan muchas cosas, no solamente hay mucha música, hay mucha lucha, porque están todas las comunidades de pueblos originarios que están ahí peleando centímetro a centímetro, están los movimientos populares, está la gestión obrera, entonces como que es un lugar donde se junta mucha energía. Me ha pasado alguna vez de recibir mensajes por Instagram de gente que fue a un show de Eruca… aclaro que me parece buenísimo que me escriban y me lo comenten igual, porque toda opinión respetuosa es válida… y me dicen: “Fui al show y hay mucho mensaje político, yo no estoy tan de acuerdo porque voy a ver una banda de rock, no voy a escuchar un panfleto”. Y entonces yo digo, “qué loco, porque así es el show de Eruca“. El show es eso, es bajar un montón de data, es darle voz a un montón de personas que también a veces no tienen otro lugar donde expresarse. Después se van súper contentos y contentas de haber podido decir algo que pensaban y eso tiene que ver con Neuquén. Neuquén es eso, entonces… ¿cómo no vamos a ocultar la realidad de Neuquén si  estás yendo a ver un show en Neuquén?

_ Últimos mates y última pregunta… ¿Por qué pensás que los artistas son tan permeables a lo que sucede a su alrededor? 

— Todo lo que hacemos las personas es político. Todo. Y el artista plasma una realidad. Yo canto sobre una realidad que estoy viviendo porque esa realidad me afecta, y a la vez quiero modificar esa realidad con lo que estoy cantando. Y además los artistas que he escuchado toda mi vida… yo soy fan de León Gieco, de Los Redondos, de La Renga, entonces como digo, bueno, todos los artistas que yo he escuchado en mi vida… Maria Elena Walsh, que soy mega fan, han hablado de la vida política, de sus realidades, de sus luchas. Y me parece que no hay otra forma de hacer arte que no sea expresarnos. No es que los artistas tienen que decir siempre qué piensan sobre la política, no. Lo va a hacer tu arte. Despreocupate que tu arte lo va a mostrar solito, quieras o no.