Para cerrar el año 2025 nos propusimos durante la segunda quincena de diciembre conversar con muchos amigos de nuestra redacción. Si bien algunos de ellos forman parte de nuestro incipiente staff, la mayoría son comunicadoras y comunicadores que surfearon el año que terminó en sus propias casas, en la calle y en sus espacios de trabajo. Les preguntamos puntualmente qué cosas podrían rescatar como algo positivo del año que terminó.
Para muchas de estas personas se trató de un verdadero desafío, y así lo plantearon. Entre los testimonios hay algunas recomendaciones de cosas que ocurrieron, de contenidos que merecían ser recordados. Pero especialmente hubo una reflexión común con respecto a que se trató de un año “difícil” del que se pudieron rescatar pocas cosas positivas.
A continuación, las respuestas que recibimos, y que nos hacen pensar que hay una resistencia colectiva latenta, alimentada por la empatía de al menos una parte de la sociedad y la necesidad de cambios sustanciales:
“Veo positivo que las pibas y los pibes hayan empezado este año a poner en tensión el discurso meritocrático y antipolítico con el que se prueba traer de narices a la sociedad. En menos de dos años de oficialismo libertariano mucha pibada de diferentes estratos sociales y de distintos lugares de la Argentina empezó a sacar los pies del plato del discurso a paquete cerrado que los conservadores de derecha disfrazan de libertad y nuevos tiempos”.
Por Fernando Barraza (@efecto_tabano), periodista. Miembro del staff de Suena.
“De este año destacaría las marchas defendiendo la universidad pública. La movilización de gente que habitualmente no participa y se vio interpelada a preservar un derecho.
Destaco también el éxito del streaming del Conicet, el boom de la estrella culona y el resto. La popularidad de la ciencia me dio esperanza.
El freno a los vetos del financiamiento universitario, la emergencia en discapacidad y en salud también lo siento como algo positivo”.
Por Nieves Villanueva (@nievesvillanuevanqn), periodista.
“En el ámbito de lo deportivo, y lo estrictamente futbolístico, destaco al PSG de Luis Enrique, que demuestra (otra vez) que el funcionamiento colectivo pesa más que las grandes figuras.
Por otro lado, desde las recomendaciones, destaco el podcast ‘Estado de malestar’ de Nicolas Lantos. Y también el libro ‘Si sintieras bajo los pies las estructuras’ de Chuit Roganovich (y que le hayan dado el Premio Clarín Novela a ese libro)”.
Por Manu Sánchez Nemiña (@manu.sanchezn), periodista. Miembro del staff de Suena.
“Para mí algo positivo de este 2025 fue el streaming del Conicet en el fondo del mar Argentino. Es un hecho sumamente novedoso para nuestro país, superó todas las expectativas de calidad y respuesta de la gente, y acercó la ciencia y nuestra geografía a todo tipo de sectores por igual. Un golazo en todo sentido y también una declaración fuerte de principios en medio de una embestida política infundada hacia el organismo”.
Por Nicolás Tamborindegui, periodista.
“Lo mejor de este año fue la confirmación de nuestra fuerza para resistir. En los últimos 50 años, hemos vivido muchas crisis, presiones, ajustes y abusos de parte de los gobiernos, sobre todo liberales. Y este año, como antes, como siempre, logramos mantener nuestra capacidad de reacción, de confrontación contra los abusos y las injusticias. Estuvimos en la calle, juntos. Encaramos todos los reclamos. Juntos. Nos mantuvimos unidos más allá de las políticas oficiales y de las indecisiones de nuestras representaciones políticas o gremiales. Sólo por eso, sacando fuerzas de los lugares mas recónditos de nuestro ser colectivo, creo que esto fue lo mejor de este año horrible en el resto de los sentidos”.
Por Fabián Bergero (@beter3) periodista y docente de la Universidad Nacional del Comahue.
“Busco en la agenda del año y me cuesta encontrar en 12 meses, momentos de victoria o de alegría en 2025. Recorro mis momentos laborales y anoto a favor de la alegría alguna satisfacción personal por más de un buen trabajo terminado que superó el cansancio de jornadas sobreexigidas en procura del mango de cada día. Pero el contexto fue de tristeza y de decepción en ese debe y haber. Hallé también buenos momentos familiares y personales que contrapesaron la agotadora tarea diaria de levantar cabeza y empujarme a seguir andando. El superávit libertario incluye déficit y la cuenta negativa en derechos colectivos que hay que volver a pelear: básicos, indispensables y urgentes. Hubo logros fuertes como el Nieto 140 y a su vez, la cuenta regresiva social como la represión a octogenarios y el proyectil que nunca debió dar en Pablo Grillo. A favor de la esperanza es que no estoy ni estamos solas/os porque hay familia, amistades, organizaciones y sus integrantes que empujan y empujamos para alcanzar el nuevo sol que nos cargue de energías y salud, pero qué trabajosa fue y es esta resiliencia de 2025. Y qué complicado remar, en una marea de personas que no activan ni remontan la corriente para llegar a la orilla”.
Por Shirley Herreros (@shirleyherreros), periodista.
“Un gran pensador me dijo que somos circulares, que iba a volver a foja cero toda la economía y que dentro de un tiempo volvíamos. Éramos liberales y después éramos progresistas proestatales. En las elecciones hubo un cachetazo para el sistema establecido, para bien o para mal. Ese cachetazo todavía no termina de ser digerido por quienes lo recibieron. Para mí eso fue lo bueno del año”.
Por Mario Rojas, periodista.
“Me cuesta pensar en cosas buenas del 2025 y que he podido ver y participar para corroborarlos en el lugar.
Siempre como premisa el trabajo colectivo y sus logros.
Rescato “Armando la historia” , una serie de MUMA Neuquén (Mujeres de Medios Audiovisuales), dónde se retrata en tres historias de mujeres del Alto Valle de Neuquén & Río Negro, cómo trabajan y militan el uso del cannabis medicinal.
Rosa, Paula y Fernanda nos cuentan sus historias personales y universales que no hay manera que no nos conmueva como espectador. La serie de tres capítulos nos ayudan a comprender e informarnos sin golpes bajos.
También destaco las diferentes redes que se han formado entre organizaciones sociales, sindicales y de DDHH en Argentina para poder resistir al gobierno de Milei.
Llega el 24 de marzo 2026 y a 50 años de la Dictadura Cívico-Eclesíatico-Militar en nuestro país debemos poner nuestro cuerpo en la calle y seguir reclamando por nuestros 30 mil desaparecidos y la búsqueda de más de trescientos hijxs apropiados por el régimen de facto argentino. Debemos acompañar y exigir la restitución de identidad de esas personas. Si logramos ese objetivo, seremos mejores personas y más solidarias”.
Por Oscar Livera (@oscarkcholivera), reportero gráfico. Miembro del staff de Suena.
“Quiero destacar el rechazo de (al menos hasta ahora) gran parte de la sociedad y de (al menos hasta ahora) buena parte la clase política al avance, siempre inhumano, del gobierno de Javier Milei contra la educación pública, la salud y la emergencia en discapacidad. Así como en octubre fueron rechazados los vetos al financiamiento del Garraham y las universidades, en diciembre fueron sacados del Presupuesto 2026 los artículos que derogaban las leyes de aumento para las universidades y emergencia en discapacidad. No deja de ser algo en qué creer en tiempos tan horribles”.
Por Juan Mocciaro (@jjmocciaro), periodista.
“Poco bueno ha pasado en el 2025. Sin embargo esta profundidad de la crisis de representacion debe dar lugar a nuevos frutos. Hay un proceso de decodificación del nuevo escenario que llevará su tiempo pero acelerado por la desigualdad y la pobreza que crisis genera. Otra vez lo que surja saldrá del hartazgo y el pueblo sublevado.
Tampoco fue bueno el último disco de Divididos, hay que decirlo”.
Por Marcelo Pascuccio, periodista.
“En un año en el que poco pareció estar bien, siempre fue bueno mirar a los pibes. Y no, quizás lo que hagan ya no nos representa ni toca las fibras que ya nos tocaron otros, pero a muchos si, y eso siempre está bueno para destacar.
Ver bandas jovenes haciendo festivales, tocando por causas e incluso sorprendiendo tocando en lugares míticos del rock, siempre será buena señal. A pesar de todo”.
Por Aníbal Levaggi, periodista.