Este lunes Tomás Rebord llenó el Movistar Arena, en Capital Federal, con 15 mil personas que se acercaron sin saber con qué se iban a encontrar. No les prometió nada y finalmente los llenó de “infotainment”, como le llama a su propuesta personal, que se resume como “reirnos de lo que nos pasa a los argentinos”.
La sorpresa de lo que viene es lo que hoy mantiene cautivos a los fanáticos de Rebord. Su capacidad de salir con absolutamente cualquier cosa después de lo que está haciendo ahora, y que lo nuevo también suene como algo “sesudo” y al mismo tiempo divertido.
Reirnos de lo que nos pasa es casi un concepto argentino en sí, con protagonistas que explotaron la idea desde tiempos más o menos remotos. En la historia cercana hubo referentes de un viejo “infotainment”, cada uno con su receta: Jorge Guinzburg, Carlos Abrevaya y Adolfo Castello (LNR); Tato Bores (en todas sus versiones); Mario Pergolini (CQC); y hasta el mismo Jorge Lanata, que intentó “divertir” a su público en Periodismo Para Todos.
Rebord, que se parece un poco a todos los anteriores, y un poco también al multifacético humorista Enrique Pinti, parafrasea constantemente una famosa frase de la película de Howard Stern (“Partes Privadas”), un film que difícilmente haya visto pero que muestra la fascinación que provocan los ídolos de los medios de comunicación hacia sus públicos. Allí, en un momento de la historia, dos ejecutivos discuten sobre por qué el conductor de radio más popular de la historia era tan escuchado por todos los estadounidenses, tanto por los que lo aman como por los que lo odian…
“¿Y si lo odian por qué lo escuchan?”, pregunta uno de los protagonistas, que odia a Howard Stern.
“Quieren saber qué es lo que está por decir”, le responde su empleado.
Aquí decidimos encontrar los puntos en común de la gente que sí escucha a Rebord, que lo ve y que lo toma como un referente no solo de lo que votamos los argentinos, sino también de lo que sentimos y vivimos por estos días.
Conversamos con Francisco “Frano” Galván, un músico neuquino que aprovechó su paso por Capital Federal y se acercó al Movistar Arena para disfrutar de este evento canónico. Un show que fue en definitiva una teatralización repleta de figuras del entretenimiento argentino que parodiaron al Batman de Christopher Nolan en clave de política nacional: su hoy famoso Batbord.
“Frano” cuenta cómo llegó a Rebord siendo uno más de los tantos “Sub-35” que se identificaron con su propuesta…
1- STORYBORD en El Destape
— Rebord llegó a mi, ya no recuerdo bien hace cuántos años, pero estaba en Spotify el segmento “Storybord” que tenía dentro del programa “Caricias Significativas” (que se emitió por El Destape). Y allí él se encargó de tratar diferentes personajes históricos, no solamente argentinos sino de toda la historia de la humanidad; y desde una perspectiva y un relato que es muy propio de él, de su persona. Humanizó bastante a esos personajes y marcó paralelismos constantemente. Con eso consiguió que la data que compartió sea más amena y obviamente siempre recurrió a historias muy anecdóticas, y con algunos brillos propios de cada personaje que me hicieron enganchar rápidamente.
2- MAGA en Radio Nacional Rock
— Después lo volví a escuchar en Radio Nacional Rock, cuando tenía MAGA (“Make Argentina Great Again”, el programa del que surgieron todos los “hagoveros” fanáticos de sus producciones) y el programa era el de un asumido peronista y argentino. Allí le tocó estar en simultáneo con el gobierno de Alberto Fernández y marcó constantemente sus contraposiciones. Entonces también creó un nicho de reflexión dentro del espectro oficialista, que la verdad que estaba muy bueno y era sumamente interesante. Y que además creo que es algo que todavía no abunda mucho, que es esto de reflexionar aunque seas del palo: no tenés que estar de acuerdo al 100% con todo.
3- EL MÉTODO en su canal de Youtube propio
— El Método Rebord también lo consumí prácticamente entero. Me ha faltado algún que otro capítulo, pero también eran charlas largas en las cuales él, en un mano a mano, indagaba en cuestiones que exceden en un momento lo que le preguntarías a cualquier persona. Creo que en El Método se terminaba desvirtuando la charla porque al hablar más de una hora o dos horas, sin guión, una persona se suelta. Entonces terminaron diciendo cosas de las que por ahí no se cuidaron. Algo muy relevante que puede tener un artista, porque yo creo que es arte prácticamente lo que hace Rebord, que es el arte de la comunicación, es reinventarse constantemente con formatos nuevos, sumamente distantes uno del otro.
4- HAY ALGO AHÍ en Blender
— Después llegó la hora de Hay Algo Ahí, que se empezó a transmitir en Blender y que me enganchó al 100% prácticamente. Al menos en este año no me perdí ningún capítulo. Y creo que es un espacio que también reúne una comunidad que, como todo tipo de comunidad, se caracteriza mucho por su diversidad. Y tal es así que Rebord abre todos sus programas saludando a cada uno de esos segmentos o nichos dentro de su comunidad. Él lleva y trae constantemente gente de absolutamente todos los palos, y me parece que es donde realmente uno se nutre cuando lo observa. Porque por lo menos escuchás qué está pensando el que está enfrente, aunque no comparta absolutamente nada, que es mi caso. Otra cosa que tiene, que creo que nunca pierde, es este equilibrio, este ying y yang constante de la información y el entretenimiento. Eso es lo que él bautizó como infotainment, y que básicamente humaniza y muestra que todo tiene un lado divertido en la vida.


_ ¿Frano, qué te pasa con Rebord? ¿Qué te llevó a acercarte a este fenómeno?
— Particularmente conecto mucho, porque creo que somos del mismo segmento etario, entonces más o menos curtimos las mismas cosas en las mismas edades, mismos años, y creo que algo también a valorar, o por lo menos que a mí me hizo mucho eco, o que me gusta mucho, es el hecho de que casi nunca sabés qué es lo que va a hacer o qué es lo que va a suceder. Creo que estamos en una sociedad que está sumamente customizada, en la cual vos ves lo que querés ver a la hora que vos quieras. Pero acá no sabés qué va a pasar. Esta vez me agarró finalizando un viaje largo y me encontré en Buenos Aires y me dije ‘voy sí o sí, no me lo pierdo’.
_ ¿Y cómo te llevás con esta idea de lo inesperado?
— Pasó algo muy extraño. El tipo vendió 15 mil entradas sin que el público sepa qué es lo que iba a ver, porque él nunca explicó qué es lo que iba a suceder ahí adentro. Y eso, el hecho de miles de personas yendo a ver o escuchar lo inesperado me parece que habla por lo menos de una característica que hoy en día no prevalece en la sociedad, y que él en su comunidad sí la pudo llegar a hacer prevalecer.