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Narcos, chizitos y petróleo: la increíble historia del “empresaurio” colombiano que llegó a Vaca Muerta

El domingo 22 de marzo  la compañía Geo Park anunció que ya empezó las perforaciones en el bloque Loma Jarillosa Este, ubicado en Vaca Muerta. Esa es la noticia. Pero detrás de las noticias hay personajes con un pasado pesado. Jaime Gilinski es un empresario colombiano de 68 años que tiene una historia fascinante y que hoy mira con especial atención lo que sucede en Neuquén. 

Jaime heredó a fines de la década de los 80’s un imperio de chizitos, papas fritas y todo tipo de snacks salados. Años más tarde cambió de rubro y compró bancos a precio de saldo vinculados con los carteles del narcotráfico, lo que lo convirtió en uno de los empresarios más poderosos de Colombia. La otra noticia de este artículo es que hoy se convirtió en el principal accionista de la empresa petrolera de ese país que opera en Vaca Muerta: la misimísima Geo Park, una compañía que pone muchas de sus fichas en la explotación del petróleo y gas no convencional en Neuquén.

Este magnate colombiano no se inmoló jamás por ninguna idea. Incluso hoy se muestra cercano al presidente de ese país, Gustavo Petro, de raíces progresistas. Petro es un mandatario “comunista”, como le gusta decir al presidente Javier Milei. Gilinski prefiere sobrevivir y engordar su capital, incluso a costa de hacer negocios con el Estado. Eso es lo que el propio Milei caracterizó como “empresaurio” en más de una oportunidad. Lo particular de este caso es que Gilinski huele el dinero del shale argentino y apuesta a poner sus tentáculos en Vaca Muerta. Jaime es un viejo “empresaurio” que llega a Neuquén gracias a Milei. Es lo mismo, pero es diferente bajo los ojos libertarios.

El presidente colombiano Gustavo Petro le entregó el premio de Empresario del Año 2024 a su amigo Jaime Gilinski. Los dos reconocen en público que se llevan muy bien desde hace 30 años.

De los pasabocas a los bancos fundidos

La familia Gilinski fundó Productos Yupi en 1978, como una pequeña empresa de pasabocas, en Cali. En Colombia, los “pasabocas” son todos los snacks que se pueden agarrar y comer con las manos en una picada; y que se pueden empaquetar para vender en cantidades industriales. Sus productos tienen nombres como “Tozinetas”, “Rizadas”, “Chavitos”, “Tatos”, “Palomitas” y sus históricos “Yupis” (que son anillos de maíz inflado).

Los Gilinski, capitaneados por papá Isaac, también fundaron una fábrica de muebles de plástico (Rimax) y otra de productos de limpieza (Bonbril). De cualquier manera Yupi fue su nave insignia y su crecimiento en el mercado colombiano los ayudó a conformar un pequeño imperio alimenticio en todo su territorio. El éxito fue tal que Yupi fue una de las primeras firmas en vincularse con figuras internacionales como los personajes del Chavo del 8 para hacer promociones. No cualquiera podía contratar al Chavo en ese momento.

Jaime se graduó en un colegio hebreo y se fue a Estados Unidos a estudiar una licenciatura en ingeniería industrial. Luego hizo una maestría en Administración de Negocios en la escuela de negocios de Harvard, en la década de los 80. Allí se hizo amigo de uno de los hijos del multimillonario George Soros. Después de Harvard, se fue a Nueva York donde trabajó en el área de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley. 

A fines de los 80s, volvió a Colombia con nuevos conocimientos y muy buenos contactos de Wall Street. Jaime tenía una idea fantástica para la familia: empezar a comprar todo tipo de bancos y entidades financieras en quiebra para “salvarlos” con fondos de inversores estadounidenses. Para esa época ya estaba casado con Raquel Kardonsky, sobrina del banquero panameño Sam Kardonski y miembro de una poderosa familia que tiene negocios en el sector inmobiliario y que es socia mayoritaria de Copa Airlines.

Jaime y el negocio con el banco preferido de los narcos

Papá Isaac siguió los consejos de Jaime y la familia se introdujo en el negocio de los bancos. En 1991 decidieron comprar las operaciones en Colombia del Banco Internacional de Crédito y Comercio, BCCI, un banco árabe-paquistaní que estaba en quiebra y con enormes problemas judiciales después de haber reconocido públicamente que lavaba dinero del Cartel de Medellín. Hay una película llamada “El Infiltrado” que cuenta cómo el BCCI permitió blanquear la plata de los narcos;  y en todo el mundo se lo conoció como “el banco de los estafadores y criminales”. 

¿Cómo salvaron al banco BCCI de Colombia? Le inyectaron 13 millones de dólares de inversores de Wall Street (los viejos amigos de Jaime) y contra todo pronóstico lo rescataron exitosamente. Para lavar su imagen le cambiaron el nombre a Banco Andino y tres años después, en 1994, lo vendieron al Banco Popular de Ecuador.

Ese mismo año le compraron al Estado el Banco de Colombia, nacionalizado en la década de los 80’. La operación les costó a los Gilinski 361 millones de dólares. De ese dinero, el magnate George Soros puso 50 millones de dólares. Aportaron otros 85 inversionistas y los mega-bancos Barclays e ING hicieron un crédito puente para cerrar el negocio. 

En 1997, después de reestructurar el Banco de Colombia y duplicar su valor, vendieron el 51 por ciento de sus acciones al Banco Industrial Colombiano del Sindicato Antioqueño (hoy conocido como Grupo Empresarial Antioqueño) por 415 millones de dólares. La idea era fusionarlos, como efectivamente ocurrió, y de allí nació la entidad conocida como Bancolombia: el banco colombiano más grande y el de mayor presencia en otros países.

Trailer de El Infiltrado, la película que explica las operaciones narco del BCCI de Colombia.

Cajeros, hoteles y la embajada de Israel

Aprovechando su conexión con los referentes del sector inmobiliario y financiero de Panamá, y sus contactos con la banca de Londres, se asoció con London & Regional Properties, una empresa de los hermanos Ian y Richard Livingstone para participar en la concesión Panamá Pacífico para construir una pequeña ciudad en la antigua base norteamericana de Howard, en Ciudad de Panamá.

En 2010 Gilinski empezó a consolidar su grupo financiero Gilinski National Bank Sudameris, GNB Sudameris, y se quedó con la red de cajeros más grandes de Colombia, Servibanca, un negocio muy rentable por sus bajos costos de operación. Luego compró los negocios de HSBC en Colombia, Perú, Paraguay y Uruguay por 400 millones de dólares.

Hoy el grupo financiero, registrado en Luxemburgo, es uno de los más grandes de Colombia después de Sura Bancolombia y Aval. En 2013 entró a la lista Forbes de las personas más ricas del mundo. 

Impulsado por su segundo hijo Gabriel, Jaime se metió en el negocio hotelero. En 2015 compraron por 100 millones de dólares los hoteles Charleston y Casa Medina en Bogotá, y Santa Teresa en Cartagena, y les cedió la operación de los dos primeros a la multinacional hotelera Four Seasons.

Isaac, el papá de Jaime, se jubiló de los negocios e incursionó en política acercándose al por entonces presidente colombiano Juan Manuel Uribe.Primero fue embajador de Colombia en Israel, y luego ejerció como embajador extraordinario y plenipotenciario de Colombia ante la Misión de las Naciones Unidas. 

Isaac Gilinski, su hijo Jaime y su nieto Gabriel.

Sus últimos golpe y el ascenso al estrellato

En 2019 los Gilinski sorprendieron al mundo empresarial colombiano con la adquisición del 50% del Grupo editorial Semana. Compraron no solo la revista Semana sino una oportunidad de negocios en el mundo digital. La familia le dio vida a Semana TV, la plataforma digital con la que buscan revolucionar el consumo de medios en el país.

En 2025 Jaime Gilinski entró en puja clave con el Grupo Empresarial Antioqueño al hacer una tentadora oferta por la empresa de alimentos Nutresa. Esa compra fue aprobada luego de un ida y vuelta judicial que incluyó la puja con un fondo de inversión árabe.

Tras estos últimos movimientos, Jaime Gilinski se consolidó como el colombiano más rico del listado de Forbes, con una fortuna de 10,700 millones de dólares, que lo sitúan en el lugar 236 entre más de 3000 multimillonarios del mundo.

En materia negocios, sus últimas movidas fueron la suscripción por parte de Nutresa de un crédito de 2,000 mdd, con Goldman Sachs Bank USA, Citigroup Global Markets Inc., N.A., JPMorgan Chase Bank, Deutsche Bank AG y Banco BTG Pactual S.A. – Cayman Branch. Los recursos fueron utilizados para hacerse al control del 100% de las acciones de Nugil S. A. S, otra mega compañía alimenticia que hoy es propiedad de los Gilinski.

Con los tentáculos puestos en la Vaca Muerta de Milei

El pasado 5 de marzo la petrolera colombiana Geo Park, anunció oficialmente que con una inversión de 107 millones de dólares, el poderoso grupo Gilinski se convirtió en el principal accionista de la operadora con la mira en Vaca Muerta.

La transacción, liderada por Jaime y Gabriel Gilinski, otorgó al holding colombiano una participación del 20% en la compañía y lo posicionó como su mayor accionista mediante la firma Colden Investments S.A., la cual adquirió más de 12,8 millones de acciones ordinarias a un precio de u$s8,31 por cada una. La empresa petrolera aseguró que este desembarco no es solo financiero sino que busca “consolidar una plataforma energética independiente líder en América Latina, en particular, a través del fortalecimiento de su desarrollo en el no convencional de la Cuenca Neuquina”.

“La inversión refleja también confianza en el potencial de generación de valor del sector energético latinoamericano, incluyendo la consolidación de este sector en Colombia, la expansión en Vaca Muerta y el posible acceso en Venezuela, preservando al mismo tiempo la flexibilidad para aprovechar otras oportunidades emergentes”, anunció Geo Park.

En los últimos días, envalentonados, los Gilinski subieron la apuesta: aumentaron el porcentaje de tenencia de Geo Park. Pasarán ahora a contar con el 24,1%.

Geo Park, la empresa que compró Jaime para hacer negocios en Vaca Muerta bajo la gestión de Javier Milei.

Jaime Gilinski mira todos sus movimientos desde Londres, en donde tiene su residencia permanente. Además tiene propiedades en Nueva York, Panamá, Miami, Bogotá y Cali (su ciudad natal) a donde llega siempre en su jet privado. Las revistas que siguen su vida como empresario aseguran que pasa al menos 200 días del año de viaje, con tres teléfonos celulares desde los cuales coordina reuniones empresariales y políticas, un tejido que heredó de su padre Isaac.

Hoy, Jaime mira a Vaca Muerta con los ojos de un magnate que todo lo quiere. Para hacerse un lugar no necesitó crear una empresa y pujar por la concesión de áreas. No participó de ninguna compulsa ni licitación. Hizo lo que hace alguien con muchísimo dinero: compró la mayor parte de una compañía que ya opera en Neuquén y que sabe que puede ser rentable en el corto plazo. Dinero rápido, como tanto le gusta.

El domingo 22 de marzo  la compañía Geo Park anunció que ya empezó las perforaciones en el bloque Loma Jarillosa Este, ubicado en Vaca Muerta. Esa es la noticia. Pero detrás de las noticias hay personajes con un pasado pesado.

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